En una tarde fría de domingo, o en una mañana tibia viendo el sol naciente, mientras contemplas… tantas ideas pululan en tu cabeza, que algunas te parecen aventuras locas, y otras ideas geniales que te gustaría compartir, pero que nunca terminas por decir, ni siquiera a ti misma en voz alta.
Una aventura es un viaje que haces en el tiempo o de manera geográfica y llevas años guardado con príncipes, y palacios, amores de libros y demás o por el contrario, una aventura donde eres una heroína de tu propia familia y recuperas unas tierras confiscadas o vas por el mundo fundando casas de protección animal, de aquellas mascotas que fueron abandonadas porque sus dueños fallecieron o emigraron. Siempre mientras tomas un café en una mañana viendo el amanecer o en una tarde tomando el té, todas estas ideas pueden aparecer.
En un café de la ciudad una tarde me reuní con unas amigas, cuando en Venezuela todos comenzamos a emigrar, y nos reuníamos, los que quedamos para hablar, si serias la próxima, o que estabas haciendo para continuar en el país. En esas conversaciones, una de mis amigas dijo, que extrañaba los buñuelos de su abuela, y las demás le preguntamos, y no los sabes hacer, no porque nunca nadie se preocupó por aprender como los hacía ella, o copiar sus recetas. Su abuela había fallecido, ya habían pasado dos años y ella siempre nos contaba lo maravilloso que había sido su vida junto a su abuela.
Yo me quedé también pensativa, porque mis abuelos tenia una historia de amor de película, según lo que nos contó mi abuela, porque mi abuela era tímida de poco hablar, pero si nos daba muchos consejos, y cocinaba muy bien, y nadie de la familia tampoco se preocupó por aprender o copiar sus recetas. Esa nostalgia que nos dejan, es una gran inspiración, y me ha servido para comprender que las personas somos de lo que hablamos, leemos y anotamos, de allí nacen la historias, tanto populares como oficiales, y a veces, la historia solo es contada desde una perspectiva, de quien la vivió a su manera, o de quien la escribió a su manera.
En una tarde de café, entre amigas me quedé con esa inquietud, que hoy se ha convertido en magnitud y que me ha inspirado a investigar para sustentar lo que quiero contar de mi familia, mi ciudad, mi país y de las ideas guardadas de palacios y monarquía, o de la mochilera con la que siempre soñé que recorría el mundo para descubrir sus lugares ocultos. Lo que sabía que nunca sería, porque no soy de andar en mochila, pero en mi imaginación si andaba, por trenes y caravanas, conociendo gente, lugares y curiosidades.
Hoy con una taza de Té verde, viendo a través de la ventana la lluvia y escuchando el viento que agita los arboles me inspiro a describir, y te animo a escribir lo que has guardado y que merece ser compartido. Yo te entregaré mis libros.
Mary Angel
